jueves, 27 de enero de 2011

Porqué los de Huesca nos llaman cheposos

Conocida es por todos la animadversión reinante entre zaragozanos y oscenses. A pesar de vivir a escasos 70 kms, por lo que sea, no nos tragamos así como demasiado. Sería muy largo ponerme a explicar las razones, pero me imagino que alguna será que a los oscenses les jode que Zaragoza sea más grande y quedarse ellos como con un pueblecico, no sé. En fin, que no me extiendo.

Una de las cosas curiosas es cómo nos llamamos los de una ciudad a la otra. En este casos, los oscenses a los maños no llaman cheposos. La tradición dice que la razón de ese nombre es que cuando hace cierzo, los maños vamos por la ciudad con el cuello encogidico del frío que hace. Concretamente al cruzar el puente de Piedra. Y se ve que eso nos da aspecto de cheposos y de ahí el sobrenombre.
Pero, y siempre hay un pero, resulta que a lo mejor no es esa la razón, fiíjate tú. Hay más "teorías" del origen de ese "apelativo cariñoso". Me la contó David Calvo, propietario de la galería Calvo i Mayayo (muy recomendable, está en la calle La Cadena 28) y experto en arte sacro e historia de la iglesia. Bueno, pues ahí va la teoría:

Resulta que hace varios siglos hubo un cisma en la Iglesia Católica. El llamado Cisma de Occidente, causado por la elección de hasta tres papas simultaneos. Buscando podéis ver mucha información así que no la pondré aquí y voy a lo que voy. Uno de esos papas era Benedicto XIII, a la sazón Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor, aragonés nacido en Illueca. Pues bien, lo eligieron papa porque el tío se ve que era hábil de narices para lograr apoyos en las cortes europeas y tal, pero cuando lo hicieron papa se ve que fue algo así como "prometer hasta meter y una vez metido olvidar lo prometido" y se lió gorda. (o parda) Unos lo apoyaban, otros no. Y resulta que, como en Zaragoza habían dos obispados, el de Zaragoza en La Seo o el Pilar, no recuerdo ahora y el de Huesca en Santa Engracia (en aquellos tiempos estaba en las afueras y la hicieron sede del obispado de Huesca para que al venir a Zaragoza, reyes y papas visitaran a todos en un día y no tener que ir viajando por ahí). Y el obispado de Zaragoza apoyaba a Benedicto XIII y el de Huesca no. Al final, a Benedicto XIII lo "despidieron" y lo hicieron hasta hereje. Y como castigo, a los sacerdotes y tal que lo apoyaron en Zaragoza les colocaron como una "chepa" para distinguirlos como "perdedores". Y de ahí viene lo de cheposos, no del cierzo que nos encoge. Y si os fijáis, los cabezudos de las Fiestas del Pilar (y los de los barrios también) llevan un chepa.

Es una bonita historia si se cuenta mejor, pero no recuerdo muy bien los detalles. Si un día tengo oportunidad la escribiré de modo más detallado, pues seguramente habré cometido errores sobretodo entre obispado, arzobispado, cardenales y toda la pesca.

Ya te guste esta versión del nacimiento del mote o sigas prefiriendo la versión del cierzo, recuerda una cosa: si eres zaragozano, camina siempre erguido aunque el cierzo sople de cojones. Que no venga ningún fato a llamarte cheposo.

Por cierto, los fatos son los de Huesca. El origen del mote es más sencillo: simplemente significa "tonto". Una vez se dijo que después del Diluvio Universal salió un fato y se puso a regar...

Dicho sea todo esto desde el cariño, por supuesto. Huesca es muy bonita y a los de la capital de cuando en cuando nos gusta ir por allí. Eso sí, por favor: haced más calles. Vaya por donde vaya siempre acabo en la calle Coso.

Hala, hasta otra.

2 comentarios :

Anónimo dijo...
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Fernando Soguero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.