jueves, 28 de junio de 2012

El Compromiso de Caspe

El 25 de Junio de 1412, en la aragonesa villa de Caspe, varios hombres se reunieron con un propósito: elegir un nuevo rey para el Reino de Aragón tras la muerte dos años antes y sin descendencia de Martín I el Humano. Con este propósito se encerraron para no salir hasta llegar a un acuerdo, que se alcanzó tres días después al aprobarse a Fernando, infante de Castilla de la dinastía de los Trastámaras, que reinó como Fernando I de Aragón. Era el día 28 de Junio, el día en el que, con toda probabilidad, nació lo que hoy conocemos por España. Pues fue una sucesión sin apenas sangre, sin guerras que destruyeran los territorios y los vaciaran de población, sin cambios en las fronteras que cambiaran el futuro de lo que habría de ser España. Y con estas palabras que reproduzco se anunció la decisión.

El Compromiso de Caspe, de
Dióscoro Teófilo de la Puebla, 1867

En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Sea a todos manifiesto que el día sábado vigésimo quinto el mes de junio, año del nacimiento del Señor de mil cuatrocientos doce, a hora de tercia o casi, reunidos los muy reverendos y honorables señores, las nueve personas más abajo nombradas, esignadas y elegidas para investigar, instruir, informar, conocer, reconocer y publicar lo que abajo se suscribe, reunidas en una sala del castillo de la villa de Caspe, junto al río Ebro, en Aragón, en presencia de nosotros, los notarios suscritos, designados por la autoridad, facultad y potestad de dichos señores diputados y otros que quedan nombrados y calendados.

Nosotros, los notarios que más abajo consignamos nuestros nombres, damos auténtica y verdadera fe.

Y en presencia de los honorables señores testigos anotados abajo, los señores sobredichos mandaron al reverendo maestro Vicente Ferrer, que suscribe, que en nombre de todos ellos leyera y publicara una escritura que de parte de dichos señores el reverendo padre y señor en Cristo, el señor Domingo Ram, obispo de Huesca, que abajo suscribe, dio y entregó al maestro Vicente Ferrer. Y nos requirieron a nosotros, los infrascritos notarios, que de todas las cosas mencionadas y de cada una de ellas hiciéramos uno y varios documentos públicos.

Y el reverendo señor maestro Vicente Ferrer recibió dicha escritura y la leyó e hizo pública en presencia de todos, cuyo tenor es el que sigue:

Nos, Pedro de Ça Garriga, arzobispo de Tarragona, Domingo Ram, obispo de Huesca, Bonifacio Ferrer, prior de la Cartuja, Guillermo de Valseca, doctor en Leyes, fray Vicente Ferrer, de la orden de Predicadores, maestro en Sagrada Teología, Berenguer de Bardají, señor de Zaidín, Francisco de Aranda, donado del monasterio de Portaceli de la orden de la Cartuja, oriundo de la ciudad de Teruel, Bernardo de Gualbes, jurista en ambos Derechos, y Pedro Bertrán, doctor en Decretos, es a saber, los nueve diputados o elegidos por los Parlamentos Generales, según de nuestra elección y de la subrogación de Pedro Bertrán consta por instrumentos públicos hechos en Alcañiz el día 14 de marzo del año de la Natividad del Señor de mil cuatrocientos doce, y en Tortosa el día 13 del mismo mes y año, y en el castillo de Caspe el día 16 de mayo de ese mismo año, con plena y plenísima, general y generalísima autoridad, facultad y potestad de investigar, instruir, informar, conocer, reconocer y publicar al que los dichos Parlamentos y los súbditos y vasallos de dicha Corona de Aragón estén obligados a prestar fidelidad y a tener y reconocer en justicia como a su verdadero rey y señor, al que nosotros, según Dios y nuestras conciencias, declaremos por tal; de tal modo que aquello que nosotros nueve de común acuerdo, o seis de nosotros entre los que tiene que haber uno por cada terna, publiquemos y demás cosas que llevemos a cabo en cumplimiento de los capítulos acordados por dichos Parlamentos, se tenga por hecho justo, constante, válido y firme, según consta en los dichos potestad y capítulos por instrumento público recibido en Alcañiz por los notarios Bartolomé Vicente, Paulo Nicolás y Raimundo Batlle el día 15 de febrero del citado año. 

Considerando que cada uno de nosotros votó y juró solemne y públicamente, entre otras cosas, que procedería en este negocio juntamente con los demás y según la potestad recibida tan diligente y razonablemente como fuera posible y proclamaría al verdadero rey y señor de acuerdo con su voto y juramento, lo cual consta y es contenido más largamente por los documentos públicos recibidos en la
villa de Caspe por los dichos Pablo Nicolás, Raimundo Batlle y Jaime de Monfort, notarios, en los días diecisiete y veintidós de abril y dieciocho de mayo de dicho año. 

Vistos el tenor y la forma de nuestras elecciones, así como la potestad y facultad otorgadas y los antedichos nuestros juramento y voto, y realizadas ya la investigación, instrucción, información, conocimiento y reconocimiento que por nosotros se debían hacer y manifestadas y comunicadas nuestras opiniones en justicia, según Dios y nuestras conciencias, y despachadas, reconocidas y consideradas estas y otras cosas, teniendo sólo a Dios ante los ojos, y a tenor de los poderes, voto y juramento antedichos, decimos y publicamos que los parlamentos nombrados y los súbditos y vasallos de la Corona de Aragón deben y están obligados a prestar fidelidad al ilustrísimo, excelentísimo y potentísimo príncipe y señor don Fernando, infante de Castilla, y que al mismo don Fernando deben y están obligados a tener y reconocer como su verdadero rey y señor. De todo lo cual os pedimos y requerimos a vosotros, los notarios infrascritos, que hagáis uno o varios documentos públicos para perpetua memoria del hecho.

De todas estas cosas y de cada una de ellas, los reverendísimos y honorables señores, los nueve diputados citados, nos requirieron de palabra que por nosotros, los notarios suscritos, se hicieran uno y muchos instrumentos públicos.

Estas cosas fueron hechas en el día, el año y en el lugar antedichos, estando presentes los honorables señores Francisco de Pau, caballero, Domingo Ram, licenciado en Leyes, prior de la iglesia de Alcañiz, Melchor de Gualbes, caballero, Domingo de Lanaja, Guillermo Zaera y Raimundo Fivaller, castellanos y guardas de dicho castillo de Caspe, llamados especialmente a este acto como testigos.

[1ª Col.]
Signo de mí, Bartolomé Vicente, notario público de la ciudad de Zaragoza y por la autoridad del señor rey de Aragón por toda la tierra y su dominio, a una con los notarios infrascritos estuve presente y cerré.
Signo de mí, Pablo Nicolás, en otro tiempo escribano real del señor rey de Aragón y por su autoridad notario público por todo su dominio real, que estuve presente y cerré aquellas cosas. 

[2ª Col.]
Signo de mí Francisco Fonolleda, en otro tiempo escribano del ilustrísimo señor rey de Aragón y por autoridad real notario público por toda su tierra y sus dominios, que, requerida mi presencia en los lugares antedichos, juntamente con los nombrados y suscritos compañeros míos notarios estuve presente y recibí estas cosas y por otro escrito cerré.
Signo de mí, Raimundo Batlle, por autoridad del señor rey de Aragón, notario público por toda la tierra y sus dominios que a las cosas hechas a una con los notarios, mis compañeros nombrados aquí, estuve presente y las escribí y cerré. 

[3ª Col.]
Signo de mí, Jaime de Plano, por autoridad real notario público por toda la tierra y dominios del señor rey de Aragón, que a todas las cosas escritas y cada una de ellas, a una con otros compañeros notarios nombrados estuve presente.
Signo de mí, Jaime de Monfort, por autoridad real notario público por toda la tierra y dominios del señor rey de Aragón, que a todas las cosas antedichas y singulares, a una con otros notarios compañeros míos aquí firmantes, estuvo presente y las cerré.

Con motivo de la celebración se han reunido en los presidentes de los parlamentos de Cataluña, Valencia y Aragón, Nuria Gispert, Juan Cotino y José Ángel Biel, respectivamente, y el vicepresidente del parlamento de Baleares, Pere Palau, para conmemorar el espíritu que llevó a los allí reunidos hace seiscientos años a dejar a un lado las diferencias para centrarse en el bien de la Corona de Aragón y que ahora dicho espíritu sirva para ayudarnos a salir de la crisis. Por cierto, que cualquiera de los firmantes del Compromiso le daba, con seguridad, mil vueltas a los politiquillos que tenemos hoy día, que están en su puesto merced a pactos, peloteos y mamoneos varios y no por su valía ni como gestores ni como nada de nada. Lo siento, si no suelto algo así reviento.

Podéis ver el acta original, la transcripción y la traducción en esta página 


También, en el mismo PDF donde figura el Compromiso, podemos leer el documento de la Concordia de Alcañiz, documento no menos importante pues especificaba quiénes, dónde, cómo, con quién... se reunían los que habrían de elegir al rey. Hasta hablan de cuántos hombres de armas llevarían cada uno y quién correría con los gastos. También es ya posible visitar, en Caspe naturalmente, el Salón del Compromiso, lugar donde se celebró la reunión. Y también podemos ver el acta original en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza (calle Diego Dormer), la única copia que ha llegado a nuestros días. Hay que agradecer, por cierto, su conservación a la familia Ram de Viu.

Para los queráis saber más, un par de enlaces:


Y sin más me despido hoy con la alegría de este Compromiso, pero también con la tristeza de que, mientras se celebraba uno de los hechos más importantes para la formación de la futura España, en Twitter fuera TT Marty McFly cuando ni siquiera es hoy el dia al que viaja en Regreso al Futuro 2. Y también la Pantoja. y por la tarde Tamara Gorro. En fin, España es así. Qué penica.

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