Imágenes cortesía de Google
Hace un mes ya se intentó otro desalojo pero sin éxito debido a que el juez lo paralizó cuando los policías ya iban a entrar a las instalaciones.Yo, como antiguo vecino de esa zona, a la que sigo acudiendo pues mis padres viven en la calle Barbastro, me niego en redondo a que se desaloje el colegio. Si bien en otras ocasiones podríamos asociar la ocupación a actividades vandálicas o de grupos de extremistas, en esta ocasión los okupas han creado "La vieja escuela", un centro social en el cual se imparten clases de guitarra, de inglés, se proyectan películas, se realizan conciertos y se organizan comidas y meriendas. No voy a explayarme y os dejo su web para que os informéis más profundamente:
Os lo digo: por la especulación urbana.
El edificio del antiguo Colegio L'estonnac pertenece a la Compañía de María, que tras cerrarlo hace unos años ahora quiere venderlo para sacar pasta. Y lo peor es que quiere venderlo a una comunidad islámica que construiría un centro cultural islámico o algo así... una mezquita, vemos. Una mezquita ENORME. Y todos sabemos lo que pasa en las mezquitas ¿verdad? Más de un terrorista islámico ha salido de ahí, y en la mayoría las doctrinas que se imparten no hablan precisamente de paz entre los pueblos, sino de Yihad y de reconquistar Al-Ándalus.
Por no hablar de los problemas sociales que acarrean a las zonas en las que hay mezquitas... Yo veo por la calle más moros haciendo el vago que trabajando y si hay una mezquita cerca ni te cuento ya, la zona se va a la mierda en picado. Y qué queréis que os diga, no quiero ver la calle donde me crié y pasé 25 años de mi vida, corriendo por los Pinares, saltando la valla del L'estonnac en verano para jugar al fútbol en el campo del colegio, jugando al escondite con los amigos en las calles, convertida en un ghetto islámico.
No quiero verlo, y por eso me opongo al desalojo y reclamo que ese edificio sea adquirido o alquilado a la Compañía de María y se utilice para fines sociales en el barrio y no para que los islamistas adoctrinen a sus huestes.
He dicho, y al que no le guste que se aguante.